Sermones
Domicilio Conocido
JUAN 1:35-39
“El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: he aquí el cordero de Dios. Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, maestro), ¿dónde moras? Les dijo: venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima”.
Juan “el bautista” enseñaba acerca de Jesús, por eso, los discípulos le conocían “de oídas”.
Nos llama primeramente la atención la pregunta que a Jesús le hicieron los discípulos de Juan: “…¿Dónde vives…? Ahora le pregunto …¿qué sería lo primero que ud. Le preguntaría a Jesús? Ahora bien, Si Jesús vivía en ese lugar, ¿Era Jesús un residente ó un visitante?. Para responder
esta última pregunta, veamos la descripción legal acerca de estos concepto que nos entrega nuestro conocido Código Civil, que divide a las personas en “domiciliadas” y “transeúntes”.
Esta clasificación es fundamental, ya que en su Artículo 59º, se define el domicilio como la residencia – acompañado real ó presuntivamente – por el ánimo de permanecer en ella. Por lo tanto, es muy distinto ser un “visitante” espiritual a ser un “residente” espiritual. Jesús te invita a ser un domiciliado con él y dejar de ser un “visitante” permanente. Para ello, debes observar los siguientes tres pasos: